“Memorias de un bombero” de Juan Redondo

La de bombero es una profesión que no se ajusta a un horario laboral, que no deja nunca de serlo; es una vocación que se lleva como un tatuaje: para siempre; un trabajo a veces apasionante, a veces dramático, a veces enternecedor, pero que va dejando una huella imborrable en la memoria que quiénes lo han ejercido.  Juan Redondo nos lo cuenta:

¿Qué le diría si un amigo le preguntase de qué trata su libro?

“Memorias de un Bombero” descubre los entresijos, que no son pocos, del funcionamiento de un parque de bomberos, y por otro lado expresa todos los sentimientos que nuestra profesión evoca a los que nos dedicamos a ella.

Las anécdotas e intervenciones que cuento en mi libro son el resultado de seleccionar las que creo más vayan a interesar al público que lo lea, tanto compañeros de profesión como ciudadanos.

¿A qué público objetivo va dirigido?

Recomendaría mi libro a personas que tengan interés o curiosidad por descubrir lo que ocurre dentro de un parque de bomberos, y a quién desee conocer sucesos que han marcado la vida de muchas personas.

También recomiendo la lectura a personas que por su trabajo desempeñen labores de rescate, pues creo que se sentirán identificados con muchas anécdotas y sucesos  que relato en el libro.

Cuando decide escribir  “Memorias de un Bombero” usted pretendía ….

Mi pretensión fue desde un principio hacer un homenaje al bombero de profesión y vocación, reconocer la labor de todas estas personas que bajo el anonimato están arriesgando todo para ayudar a sus semejantes.

¿El resultado final de su obra es satisfactorio a estas pretensiones o el rumbo inicial que pretendía darle al libro cambió mientras lo escribía?

Sí, quise agradecer de algún modo las lecciones que recibí de mis superiores, y corresponder la dedicación y los consejos de todas las personas de las que he aprendido a lo largo de mi carrera. Creo que este libro es un premio dedicado a ellos.

Me confortan, además, los comentarios que me han llegado de las personas que ya leyeron mi libro. Me han comentado que encuentran en “Memorias de un Bombero” un  libro ameno y les ha gustado mi redacción, de manera que estoy doblemente satisfecho.

El reconocimiento a la actividad que desarrollan los bomberos a crecido, en general, tras el 11 de Septiembre. ¿Cree que su profesión está lo suficientemente reconocida en la sociedad española?

Si no ha crecido quizá en sentimiento, sí en demostraciones de cariño y afecto. Recibimos muchas cartas de agradecimiento, y notamos más próximo el calor del ciudadano, lo que es muy gratificante y nos reconforta a diario.

¿Cree que este reconocimiento varía si hablamos de países diferentes?

Creo que es similar, a aunque hay diferencias en el modo de expresar la gratitud hacia los miembros de los cuerpos de bomberos. Estas diferencias se deben a las señas propias de cada cultura, aquí se reconocen los méritos de los profesionales, mientras en Estados Unidos, por ejemplo, se les trata como héroes.

Cuando era niño, ¿quería ser bombero de mayor?

Nunca tuve claro que mi vocación era la de ser bombero, fue una posibilidad que se cruzó en mi vida, cuando estaba a punto de incorporarme a una empresa que realizaba instalaciones de gas, me presenté a las pruebas, y el resto ya se conoce.

Sabemos que su familia le apoya y admira su trabajo, pero ¿le animaron desde el primer momento?

Sí, me animaron desde el principio. Realmente ya deberían estar acostumbrados puesto que yo pertenezco a una familia de bomberos, mis dos hermanos son también compañeros de profesión, pero esto no significa que se preocupen cuando ocurre algún accidente, o me llamen después de oír alguna noticia en la que se hable de la intervención del cuerpo de bomberos. Mis padres todavía me aconsejan que tenga cuidado.

Respecto a las pruebas de acceso al cuerpo, si estuviera en su mano, ¿modificaría algún aspecto de las mismas?, ¿incluiría o retiraría alguna de las pruebas?

Cada parque de bomberos realiza su programa de pruebas y yo estoy muy satisfecho con las pruebas de mi unidad.  Reconozco que, quizá, son algo duras, pero al final eso se determina en función de las plazas que haya disponibles, y los candidatos que se presenten.

¿Recuerda los nervios de su primera intervención? ¿Podría relatárnosla?

Por supuesto que recuerdo aquellos momentos, y efectivamente tuve nervios, muchos. Me pasé la intervención intentando hacerlo todo bien, y haciéndolo todo mal.

Se podría decir que tuve un debut inolvidable, fue en un incendio que tuvo lugar en la calle Odonel, aquí en Madrid, ardieron dos habitaciones de la cuarta planta de un edificio, y el humo se expandía por toda la planta.

Aprendí que los siniestros hay que asumirlos con más tranquilidad, mi primera lección.

Seguro que hay muchas vivencias inolvidables en su memoria, ¿podría contarnos la que guarda con más cariño? 

Sin duda los hundimientos de las calles Gaztambide y Factor, en el centro de Madrid. Fue y es memorable porque logramos rescatar a muchas personas con vida, eso es lo más emocionante, y emotivo.

Su profesión es en ocasiones muy gratificante, pero ¿cómo afronta las situaciones más duras?

Diría que el mejor adjetivo para calificar a nuestra profesión es sacrificada, pero el bombero asume que es su deber. Sabemos cual es nuestra labor, y nuestra meta es llevarla acabo de la mejor forma que podamos. Las situaciones duras las afrontamos como cualquier otra persona.

Sabemos que hay escuelas donde se forman bomberos, pero no todos los bomberos pasan por ellas. ¿Qué opina de la formación que ofrecen?

Recomiendo la formación una vez superadas las pruebas de admisión. Por desgracia, no en todas las comunidades existen escuelas para bomberos. Aunque en sí misma, la formación, no es determinante, es aconsejable.

¿Cree usted que los cuerpos de bomberos españoles gozan de suficiente financiación como para mantener una formación continua, basada en cursos específicos y seminarios para los bomberos a todos los niveles?

Existe una gran diversidad, mientras que hay parques completamente equipados, con equipos muy avanzados, existen otros muchos que apenas se sostienen, con bomberos voluntarios y nada más. Es una lástima, pero, aunque me gustaría poder decir que todos están dotados con los equipos que necesitan para el desarrollo de su actividad, hay de todo.

A lo largo de su carrera, habrá vivido la evolución tecnológica de los equipos técnicos que utilizan que en las intervenciones, ¿estamos en lo cierto?

Efectivamente, un mundo de avances. No tienen color los equipos y la herramienta que había cuando yo empezaba en la profesión, y los que se usan ahora. Cada vez disponemos de mejores recursos para realizar nuestro trabajo, y aunque hay otros factores que determinan el éxito o fracaso de nuestras intervenciones, este es uno de los más importantes.

¿Qué línea predomina mayormente en estos avances, conseguir mayor eficacia en las intervenciones o mayor protección a los operarios?

No sabría discernir, creo que la evolución ha sido paralela en ambas direcciones. El mercado nos ofrece aparatos cada vez mejores, más sofisticados, adecuados a nuestras necesidades y a las situaciones de emergencia.

La eficiencia en un rescate no reside sólo en salvar a todas las personas afectadas, sino también en no perder a ningún miembro del equipo de rescate, las empresas son conscientes de esto, y cada vez nos ofrecen mejores productos.

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